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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pimientos

    A veces me imagino lo aburrida que sería la cocina de los antiguos romanos y griegos sin la cantidad de ingredientes que nos llegaron de América. Claro, que los romanos, con su salsa de moda, el garum, que añadían a todos los platos, no habrían apreciado los sabores de tomates, patatas o pimientos. Apicio, el cocinero que plasmó en diez libros las artes culinarias de Roma (De Re Coquinaria), habría alucinado con estos ingredientes.
    Llevamos recogiendo pimientos desde agosto y aún quedarán como unos 15 días más de cosecha. Las pimenteras son muy productivas, y mientras que no baje la temperatura seguirán floreciendo e intentando dar pimientos. Esta solanácea la trajeron los españoles de centroamérica primero como planta ornamental, los chiles, (cuando maduran se ponen de un rojo intenso que al contraste con la planta verde se ve precioso), y rápidamente se fue extendiendo su uso en cocina, sustituyendo a la pimienta negra. Porque los pimientos originariamente pican. Ha sido a raíz de su explotación intensiva cuando empezaron a aparecer variedades dulces.
    De color verde, rojo, amarillo, anaranjado, todos con las mismas propiedades: contienen vitamina C y licopeno, al igual que el tomate. Los picantes estimulan el apetito (no es cierto que produzcan úlceras, sino mas bien al contrario, previene al estómago para cicatrizar las heridas), contienen fibra y son algo laxantes. Contienen salicilatos y capsaicina, que son unos excelentes analgésicos.
    Yo siembro dos variedades, los
Italianos y los de cuatro cara o Maravilla de California. Aquí los italianos:

    Los Italianos son alargados, tipo guinda, pero muy dulces, crujientes y huecos. Comienzo el semillero en febrero, y sobre marzo paso los plantones al terreno, 30-40 cm de separación entre matas y 60 entre surcos. La foto es de mediados de junio. Desde ese momento, no paran de echar flores. Son superproductivos y podemos estar recogiendo hasta bien entrado octubre.
    Los de cuatro caras son muy carnosos y algo más delicados. Hay que sembrarlos aún mas juntos, pues son muy vulnerables al sol, y se dañan por la parte que lo reciben. Asi que la mejor manera es que las plantas estén lo más tupidas posible, y el pimiento se desarrolle a la sombra. Como el fruto es muy grande, las matas suelen troncharse con facilidad, así que lo mejor es tutorarlas con palos y cuerdas.

    La foto es de finales de julio, y aún le quedarán como un mes y medio más para terminar poniendose rojos. Cuando se retiran los pimientos, la planta aún tiene fuerza para volver a sacar flores, pero ya no llegarán a tiempo de madurar por culpa de los fríos del invierno, así que lamentablemente, a mediados de octubre, tendremos que eliminar las plantas, casi sin hojas pero cargadas de pimientos pequeños y verdes.
    Algunas consideraciones: Los pimientos son muy vulnerables a las polinizaciones cruzadas. Como la tendencia natural es que piquen, cuando en un huerto se introduce una sola planta picante, es muy probable que variedades probadamente dulces, se conviertan en picantes. Así que no sembrar nunca una mata de guindillas picantes en medio de una plantación de pimientos dulces. Terminarán picando todos.

    En cuanto al consumo, pues los italianos, en ensalada crudos son muy refrescantes junto con tomates y pepinos. Mi hermana Concha, que es cocinera, considera una fiesta invitarla a comer huevos fritos con pimientos fritos y patatas fritas.
    Con respecto a los de cuatro cara, mi amigo Manolo, me dice que me casé con mi mujer una vez que probé los pimientos asados que hace. Claro, que el no sabe de otras muchas virtudes de mi esposa, aunque en parte, mucho de razón lleva. Los asa al horno, y los aliña sólo con comino, aceite vinagre y sal. Ciertamente, manjar de dioses.

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